A. González Prats, "La Fonteta. La colonia fenicia de la desembocadura del río Segura", Sapanu. Publicaciones en Internet III y IV (1999-2000) [http://www.labherm.filol.csic.es]



 

La actividad metalúrgica

La búsqueda y el comercio de los metales se encuentran en la base de la presencia fenicia en Occidente. El abastecimiento de estaño, el monopolio de la explotación de la plata y la introducción del hierro pasan por ser tres facetas de una misma estrategia que posibilitó la interacción entre fenicios e indígenas, tartessios sobre todo, y que adjetiva los desarrollos socioeconómicos de la Protohistoria de España.

Los indicios de actividad metalúrgica han sido hallados a lo largo de toda la secuencia del yacimiento fenicio, si bien poseemos una notable documentación de la Fonteta arcaica. Baste señalar los diversos hallazgos de escoria y restos de metal fundido (plomo, plata, cobre y hierro) en Fonteta VI, una de las últimas fases de la ciudad.

Los recientes registros de 1998 permiten asegurar que desde el inicio del asentamiento, en un momento indeterminado del siglo VIII AC, el beneficio del metal fue inherente a los fenicios que fundan La Fonteta.

Sobre la base de limos rojizos, en el Corte 8 se excavan tres pequeños hornos cuya elevada temperatura alcanzada alteró la coloración de esta base geológica reciente sobre la que se asienta la ocupación fenicia. Dos son circulares y el tercero alargado, habiéndose hallado abundantes cenizas en todos ellos y restos de escoria en uno de los circulares.

El hallazgo de una escombrera de fundición correspondiente a Fonteta II en el Corte 5N ha deparado un abundantísimo material de carácter metalúrgico: cientos de fragmentos de toberas cilíndricas que muestran el extremo introducido en el horno con restos de vitrificación, diversos ejemplares de crisoles sencillos o con peana en los que se conservan adherencias metálicas, numerosos nódulos de escorias y metal e incluso un pequeño horno habilitado en la propia escombrera, con la parte superior de un ánfora A1 invertida y sellada su boca para utilizarla como recipiente de agua. Un fragmento de molde de arenisca parece delatar el objeto fundido: hachas de apéndices laterales. Un platillo de cerámica a mano con punciones externas que no llegan a atravesar la pared es del mismo tipo que los hallados por Schubart en el Morro de Mezquitilla y que también se conoce en Malaka.

Con todo, el mejor registro procede de Fonteta III. En los Cortes 7, 8 y 14 disponemos del mayor número de objetos relacionados con las actividades metalúrgicas de los habitantes de la Guardamar fenicia. En la fase IIIA, un taller de herrero contenía numerosos pocillos-crisoles con tortas de metal adheridas y uno central con un relleno de virutas de metal (hierro acerado). En el mismo recinto, restos de tres ánforas a torno y un píthos a mano quieren indicar un importante volumen de agua necesaria para el enfriado de los objetos que se forjan.

En la dependencia contigua septentrional, un área de triturado de mineral. Y en lo que parece ser un patio o espacio abierto situado al sur, restos de toberas, en su mayor parte crudas. Y ya en otra dependencia, un mazo de minero con ranuras transversales y varios moldes de arenisca.

Fonteta IIIB1 ha proporcionado una nueva escombrera de fundición en donde los crisoles, las tortas de metal, las escorias, las toberas cilíndricas y prismáticas, así como los moldes para fabricar hachas de apéndices laterales, incluso con doble cama, se mezclaban en una amalgama con un notable conjunto de vajilla de barniz rojo, una de cuyas lucernas de dos picos ostenta un grafito alusivo al nombre teóforo de su propietario: MLQRT YSP ("Melqart lo añadió") según ha podido desentrañar la Dra. Elayi.

Tras los vestigios ya mencionados de Fonteta VI, en la fase VII se ha registrado en el Corte 8 una estructura alargada de combustión - un horno metalúrgico con seguridad - en cuya plataforma inferior había un nódulo de litargirio, es decir, el monóxido de plomo altamente tóxico que resulta de la copelación de la galena argentífera.

Con los datos actualmente disponibles, da la sensación de que tanto Fonteta arcaica como Fonteta reciente ofrecen una caracterización metalúrgica similar, ilustrándonos sobre una de las principales actividades económicas de este centro fenicio de Occidente.

En relación con la metalurgia de las comunidades indígenas precedentes (taller de Peña Negra I), los elementos que ha proporcionado La Fonteta se inscriben en la nueva dinámica instaurada por la presencia fenicia en Occidente: sobre todo el hierro y la plata (metal con que pagan sus tributos a Asiria las metrópolis fenicias), al lado del tipo de toberas tanto cilíndricas como prismáticas, tan conocidas en otros centros fenicios del Mediterráneo central y occidental.

Pero la metalurgia básica de la factoría de la desembocadura del Segura sigue siendo de base cobre. No en vano, el tipo de hacha que se está fabricando en el siglo VII AC en los talleres fenicios de Fonteta II y III es el mismo que desde doscientos años antes venía elaborándose en los talleres de Peña Negra I. Su presencia, incluso monótona, en un centro fenicio puede tener mucho que ver tanto con labores complementarias mineras -deforestación- como con su utilidad segura como escoplo de cantero y tallista. No olvidemos que en esta fase arcaica es donde deben situarse el templo y el tofet cuyas molduras y estelas, talladas con esmero, han sido reutilizadas en la construcción de la muralla de Fonteta IV.